Déjenlo en su mundo, un mundo muy poco profundo, donde no se rie, donde no se llora, donde no se vive a pleno ni el presente ni el ahora.

martes, 1 de marzo de 2011

Estoy limpiando mi casita interna. Hace bien de vez en cuando ordenar un poco, cambiar las cosas de lugar acaso. Abrir las ventanas de par en para para que entre un poco de aire nuevo y si hay sol que el lugar se ilumine por completo. Si decidimos cambiar algo de lugar tal vez logremos renovar el paisaje y así verlo diferente. No es tan malo llorar de vez en cuando y dejar que las lágrimas arrastren y limpien todo tal como las tormentas lo hacen. Estoy ordenando mi casita interna, y de tanto en tanto una lágrima me sorprende. Ocurre que el polvo que cubre cosas olvidadas me provoca llorar. Es hora de renovar la casita.


Esto no lo dije yo, ni alguien conocido pero de vez en cuando me siento así y es como que esta nueva energía que muto, me renueva y me hace sentirme mejor y más humana.

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