Déjenlo en su mundo, un mundo muy poco profundo, donde no se rie, donde no se llora, donde no se vive a pleno ni el presente ni el ahora.

viernes, 29 de octubre de 2010


Ahora me dejas y yo no sé que hacer; si dejaste mi alma ardiendo en el fuego, y tu corazón endureció y no me habla más. Yo sólo quiero escuchar tu voz, escuchar tu dulce voz...

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Hoy asume lo que venga