Déjenlo en su mundo, un mundo muy poco profundo, donde no se rie, donde no se llora, donde no se vive a pleno ni el presente ni el ahora.

martes, 17 de agosto de 2010

Llévate los restos de abril.
Llévate los besos que jamás te dí.
Los segundos de mi reloj, y este corazón roto en dos.
Llévate tu piel y el dolor.
Llévate tu nombre lejos de mi voz.
Déjame el silencio que aquí, cada historia me habla de ti.
Llévate mis sueños, y el universo que se vuelve tan pequeño, no tengo a dónde ir...
Me desbarata tu amor fugaz que a veces hiere, a veces mata.
Llévate el sur... y el sol.
Estoy desorientado que vivo congelado.
Llévate esta absurda verdad, dime dónde guardo tanta soledad.
Llévate contigo tu voz, y jamás me digas adiós.

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