Déjenlo en su mundo, un mundo muy poco profundo, donde no se rie, donde no se llora, donde no se vive a pleno ni el presente ni el ahora.

sábado, 14 de agosto de 2010

En media hora de infierno toque el cielo con las manos. Se notaba en el colchón más sudor que cualquier otro y con caricias intentaba sanar su corazón roto

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Hoy asume lo que venga