Déjenlo en su mundo, un mundo muy poco profundo, donde no se rie, donde no se llora, donde no se vive a pleno ni el presente ni el ahora.

sábado, 3 de julio de 2010

Sentí dolor en mi vida. Si ponemos en una balanza mi felicidad y la angustia no puedo decir (mentir) que tuve más dolor que alegría, porque no es así. Tuve muchos momentos felices, más que felices, y todavía conservo la esperanza de que van a venir muchos más.
Pero esto no es a lo que me voy a referir específicamente sino al dolor, a mí dolor. Como ya dije sentí dolor, pero no hay un solo dolor, es decir, hay varios tipos de dolores...
Sé reconocer dos tipos de dolores (y no son físicos), en dos etapas diferentes de mi vida aunque tienen como factor principal el mismo objeto desencadenate.
1er etapa: Un dolor incoherente, inmaduro, duro. Marcado con el odio hacía mi misma (tal vez no con mucha razón pero tampoco sin ella).
2da etapa: Un dolor soberbio, fuera de lugar, feroz. No fue el desgarramiento del sentimiento hacia el objeto lo que lo marcó, sino el reconocer el error que cometí.
No puedo decir cual dolió más porque no sé reconocerlo. Son diferentes, simplemente. Aunque eso no quiere decir que fueron suaves y que volvería a sentirlos y estaría preparada.

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