Déjenlo en su mundo, un mundo muy poco profundo, donde no se rie, donde no se llora, donde no se vive a pleno ni el presente ni el ahora.

viernes, 25 de diciembre de 2009

En fin, se termina el año y empieza una nueva vida o no? Ya sé que nos posible, pero no es divertido simular por un momento que en la vida todo se puede cambiar y transformar en una novela de amor, donde a pesar de las dificultades siempre hay un final feliz, y un amor que siempre triunfa a pesar de la maldad y de la opinión de ajenos.
¿Quién no desearía ser por un rato una princesa y que venga tu príncipe azul a rescatarte? Y que no solo la rescate de su dragón, bruja o madrastra sino que también la ame y de todo por ella. Ese si seria una historia de amor que quisiera vivir y, además, pasar mis días en una castillo con jardín de flores y un arroyo que pase por ahí.
Pero es todo muy irreal para ser mi vida (o la de cualquier chica que sueña), es demasiado perfecto, pero aun así más que ansiado. Porque sin sueño, no habría metas, y sin metas no esperanza y ahí si que ya no hay nada. Ni amor, ni paz, ni felicidad, ni nada de los valores que solemos añorar.
Pero tampoco en esta vida todo es negro, hay colores que nos alegran día a día, pequeños detalles que hacen que luchemos por algo más. Y ahí es donde doy gracias de existir y de tener esta vida.
Gracias por la amistad, gracias por la familia, gracias por la esperanza, gracias por los sueños, gracias por el amor, gracias por todo lo que hay y que hace que todo sea así.

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