Déjenlo en su mundo, un mundo muy poco profundo, donde no se rie, donde no se llora, donde no se vive a pleno ni el presente ni el ahora.

domingo, 1 de noviembre de 2009


Suavecito me pusiste todo en su lugar. Suavecito, como juego para armar, como al barro el alfarero, como brisa de aguacero, conquistaste suavecito. Colocaste besos justamente en el lugar, suavecitos. Cirugía para curar las heridas que dejo el pasado sin sanar y en el caos de mi infierno instalaste tu gobierno y abrazaste suavecito. Suavecito, fuiste casi imperceptible, sin prisas de a poquito colocaste tu bandera inamovible. Suavecito, fuiste tan demoledora, pasito con pasito tu paciencia arrolladora me salvo, suavecito. Suavecito fui ganando con saber perder. Suavecito sin afanes de imponer, con la calma que viene del tacto de mujer como huella de gaviota, como se forma una gota, me atrapaste suavecito. Me aceptaste como un cero izquierdo y sin valor, me peleaste sin nada a tu favor con la suavidad con la que se mueve un rumor, con el paso de un anciano, con paciencia de artesano, me salvaste, suavecito. Suavecito, fuiste casi imperceptible sin prisas de a poquito colocaste tu bandera inamovible. Suavecito, fuiste tan demoledora, pasito con pasito tu paciencia arrolladora me salvo, suavecito.

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