Déjenlo en su mundo, un mundo muy poco profundo, donde no se rie, donde no se llora, donde no se vive a pleno ni el presente ni el ahora.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Esperaría que no te asuste este instante de sinceridad; mi corazón vomita su verdad. Es que hay una guerra entre dos por ocupar el mismo lugar, la urgencia o la soledad. La soledad fue tan sombría que no te dejó encontrar tu naturaleza divina. La urgencia mandó esta vez dispuesta a penetrarte, prepotente y activa. Por las noches la soledad desespera

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Hoy asume lo que venga